¿Qué nos dirían ante la actual crisis financiera mundial la retahíla de gurúes que engalanaron las conferencias organizadas por HSM en Argentina y sus acólitos locales?.
No sé… alguna paparruchada inventarán.
Humildemente, yo sí me acuerdo de Carlitos y Federico:
Engels, en su prólogo de 1894 al Tercer Libro, señalaba la importancia que la Bolsa había ganado desde que Marx escribiera su obra en 1865, convirtiéndose en “la representante más eminente de la propia producción capitalista”.
Parejo al desarrollo de la Bolsa, se habían extendido las sociedades por acciones, la concentración de capital y el número de rentistas. Pero los auges y las crisis, por muy importante papel que jueguen las finanzas, no son independientes de la evolución de las fuerzas productivas reales y de los conflictos entre las naciones y las clases.
En una de sus acotaciones al trabajo de Marx introduce una reflexión muy interesante a propósito de las crisis económicas: “En el periodo infantil del comercio mundial, de 1815 a 1847, se llega a demostrar la existencia de ciclos de más o menos cinco años [entre crisis]. Desde 1847 a 1867 el ciclo es, con claridad de 10 años. ¿Estaremos por casualidad en el periodo preparativo de un nuevo derrumbe mundial, de una violencia inaudita? Muchos hechos parecen indicarlo así. Después de la última crisis general de 1867 se produjeron grandes modificaciones. La colosal ampliación de los medios de transporte -barcos transatlánticos, ferrocarriles, telégrafo eléctrico, Canal de Suez- estableció por primera vez, en realidad, un mercado mundial. Una serie de potencias industriales competitivas se colocaron al lado de Inglaterra, que hasta entonces poseía el monopolio de la industria. En todas partes del mundo, territorios infinitamente más amplios y variados se han abierto a la colocación del exceso de capitales europeos, de modo que éstos están mucho más distribuidos, lo cual permite superar con mayor facilidad los excesos de la especulación en un punto. Todos estos factores suprimieron la mayoría de los antiguos focos de crisis y eliminaron casi todas las ocasiones de crisis, o por lo menos las atenuaron. Al mismo tiempo, en el mercado mundial, la competencia deja lugar a los cárteles y monopolios, en tanto que en los mercados exteriores resulta limitada por las barreras de las tarifas aduaneras con que se rodean todos los países industriales, con la excepción de Inglaterra. Pero estas barreras aduaneras no son otra cosa que los armamentos destinados a la batalla general de la industria, que al cabo tendrá que decidir la dominación en el mercado mundial. De tal suerte, cada elemento que tiende a impedir la repetición de las antiguas crisis contiene en sí mismo el germen de una crisis futura, mucho más poderosa que las anteriores».
Diez años más tarde estallaría la Primera Guerra Mundial entre las grandes potencias de la época.
Para finalizar, si Marx consideró dominación del sector financiero como una consecuencia lógica del desarrollo capitalista, no consideraba posible ninguna solución a la misma que no pasase por la superación del propio sistema. La existencia del Capital depende de la separación de la propiedad de los medios producción de sus trabajadores, que permite su explotación, una separación que el capital tiende a desarrollar constantemente.
Marx consideraba al capital como un fenómeno histórico, no como una categoría económica eterna: “Sean cuáles sean las formas sociales de la producción, los trabajadores y los medios de producción son siempre sus factores. Pero unos y otros lo son en estado potencial mientras se encuentran separados. Para producir algo hace falta que se unan. La manera especial de establecer tal unión es la que distingue las distintas épocas económicas por las que ha pasado la estructura de la sociedad”.
Y nos enseñó a no confundir fuerzas productivas con capital: “En virtud de su naturaleza, los medios de producción no son capital, como no lo es la propia fuerza de trabajo humana. Sólo adquieren ese carácter social específico en determinadas condiciones, que surgen a lo largo de la historia…” ♣